
- 17.03.2025
- Educación Sexual
Sentimientos sexuales: ¡Navega la pubertad como toda una experta!
¡Órale, qué buena onda que llegaste aquí! ¿Sientes que tu cuerpo y tu cabeza están en una montaña rusa que no para? ¡Bienvenida a la pubertad, compa! Esos sentimientos sexuales que te traen vuelta loca son parte del paquete—unas veces emocionantes, otras bien raros y hasta abrumadores. Pero no te apures, que aquí te voy a echar la mano pa’ que los entiendas y los manejes con puro estilo. ¿Lista pa’l viaje? ¡Agárrate, que arrancamos!
¿Qué onda con esos sentimientos sexuales?
La pubertad es como si alguien le subiera el volumen a tus hormonas—estrógeno y testosterona se alocan y empiezan a despertar cosas nuevas en ti. De repente, sientes que tu cuerpo te grita “¡hola, aquí estoy!” y tu cabeza no sabe ni pa’ dónde jalar. Es normal, ¿eh? Hay morritas que lo sienten a todo volumen, como si trajeran un mariachi en el cerebro, y otras más suavecito, como si nomás fuera un susurro. No hay un manual pa’ esto, pero todo es parte de crecer y volverte la chingona que vas a ser.
¿Por qué pasa esto? Porque tu cuerpo está en modo “cambio total”. Tus boobs crecen, te baja por primera vez, o de plano empiezas a notar cosas que antes ni te pasaban por la cabeza. Y sí, esos sentimientos sexuales son como una alarma que dice “¡estás viva, morra!”. No te asustes si te sientes rara—es tu desarrollo dándote la bienvenida al club.
¿Qué los dispara? ¡Te cuento!
Esos sentimientos sexuales no llegan solos, siempre hay algo que les da el empujón. Vamos a desglosarlo pa’ que le agarres la onda.
El cuerpo cambiando
Tu cuerpo está en plena transformación—las curvas, el vello, todo eso que ves en el espejo. A veces, nomás de darte cuenta de cómo te estás poniendo, ya sientes algo raro en el estómago. Es como si tu cuerpo dijera “¡mira nomás qué chulada estoy haciendo!”.
Un crush que te mueve el tapete
¿Te ha pasado que ves a ese morrito en la escuela y sientes que te tiemblan las piernas? Puede ser su sonrisa, cómo camina o hasta cómo te guiña el ojo en el recreo. De repente, tienes mariposas en la panza y no sabes ni cómo hacerle pa’ que no se te note. ¡Es tu cerebro echando relajo con las hormonas!
Pelis, series o música subidita de tono
Estás viendo una peli romanticona o escuchando una rola bien intensa, y zas—te imaginas cosas que te hacen sonrojar. Una vez estaba viendo una serie con mi prima y salió una escena medio hot. Nos quedamos calladas, pero las dos sabíamos que nos había puesto a pensar. Es normal, ¿eh? Esas cosas despiertan tu curiosidad.
Normalizar es la clave, morra
Si te da pena o piensas “ay, qué oso, ¿por qué siento esto?”, respira hondo y relájate. Esos pensamientos sexuales no son “malos” ni te hacen rara—son tan naturales como que te dé hambre o sueño. Quítate la culpa de encima y abrázalos como parte de quien eres. ¿Qué tal si en lugar de esconderlos les das un “qué buena onda” y sigues tu día?
Exprésate sanamente: ¡No te lances de una!
Oye, que sientas cosas no significa que tengas que salir corriendo a hacerlas realidad. Aprender a manejar tus sentimientos sexuales es como cuidar tu paz mental—te da chance de pensar con cabeza fría y no nomás actuar por impulso.
Habla sin miedo, que no muerde
Si ya traes pareja o alguien con quien te late compartir, échale plática. Dile qué sientes, qué te prende y dónde pones el freno. Por ejemplo, si te gusta un morrito pero no estás lista pa’ más que unos besos, díselo claro: “Oye, me late estar contigo, pero nomás hasta aquí, ¿va?”. El respeto va pa’ los dos lados, y una buena charla hace que todo fluya chido.
Pon tus reglas como jefa
Tú decides qué te late y qué no, tanto en lo físico como en lo emocional. ¿Te da cosa que te presionen pa’ algo que no quieres? Di “no” sin pena—es tu cuerpo, tus reglas. Una vez una amiga mía se sintió mal porque un vato le insistió en ir más lejos, pero cuando le puso un alto, se sintió bien chingona. Tú también puedes, ¿eh?
Busca tu refugio pa’ desahogarte
¿Te sientes perdida o con un chorro de dudas? No te quedes sola con eso. Platica con un adulto en quien confíes—puede ser tu jefa, un profe buena onda o hasta una tía que no te juzgue. Si te da corte hablar cara a cara, hay un chorro de recursos en línea o clínicas de salud sexual pa’ teens que te echan la mano. Checa más en el Centro de Conocimiento sobre sentimientos sexuales. ¡No estás sola en esto!
¿Amor o atracción? ¡Aclarémoslo, compa!
A veces, sientes un revoltijo y no sabes si es amor del bueno o nomás tu cuerpo echando relajo. Vamos a ponerle nombre a esas mariposas pa’ que no te agarren desprevenida.
Intimidad emocional: Lo que va al corazón
Esto es cuando conectas con alguien de verdad—hay confianza, cariño y un lazo que no necesita lo físico pa’ existir. Puede ser con tu mejor amiga, tu carnal o hasta un profe que te inspira. Es como un abrazo al alma, ¿sabes?
Atracción física: Cuando el cuerpo habla
Aquí es donde entra el “¡qué guapo!” o “¡me mata cómo se mueve!”. Es cuando alguien te gusta por cómo se ve, cómo huele o cómo te hace suspirar nomás de verlo. Puede pasar sin que lo conozcas de a madre—es puro instinto.
Equilibrio en las relaciones: El combo ganador
Las relaciones chidas son las que traen un balance entre las dos. La atracción está cool pa’ que vuele la química, pero la intimidad emocional es el pegamento que las hace durar. Antes de lanzarte con un morrito, piensa: ¿es nomás calentura o de verdad hay algo más? Una vez confundí un crush bien intenso con amor, y cuando se acabó la chispa, me di cuenta que nomás era el cuerpo hablando. Aprende de mis errores, ¿va?
Tips pa’ manejarlos con cabeza y estilo
Aquí te dejo unos trucos pa’ que no te agarren desprevenida y le saques provecho a esta etapa tan loca.
- Sin prisas, morra: No te lances a hacer nada si no estás 100% segura. Tómate tu tiempo—la pubertad no es carrera.
- Habla con alguien: Platica con quien confíes pa’ verlo más claro. A veces, nomás de soltarlo, ya te sientes mejor.
- Límites bien puestos: Respeta tus decisiones y no dejes que nadie te haga dudar. Si dices “no”, que sea “no” y punto.
- Cuídate chido: Haz cosas que te prendan—echa desmadre con tus cuates, ponte a hacer ejercicio o échate un maratón de tu serie favorita.
Estos tips son como tu kit de emergencia pa’ no perder el control. ¿Te late probar alguno?
Busca apoyo: ¡No estás sola en este relajo!
Nadie espera que le sepas a todo de una. Si quieres más info pa’ entenderte mejor, échale un ojo a recursos como el apartado de anticonceptivos o el de educación sexual en el Centro de Conocimiento. Hay un chorro de datos pa’ que te sientas segura y en control.
Y si te da cosa preguntar en persona, usa el internet a tu favor—hay foros, videos y páginas que explican todo sin que tengas que dar la cara. Lo importante es que no te quedes con las dudas atoradas.
Selin te echa la mano pa’ que no te pierdas
Pa’ cerrar con broche de oro, te tengo una recomendación chida: la app Selin. Con esta joya, puedes rastrear tu ciclo, poner recordatorios pa’ cuidarte y hasta compartirlo con tu pareja pa’ que estén en la misma sintonía. Es como tener una compa que te ayuda a llevar la cuenta de todo. Descárgala en Android o iOS y ponte las pilas. ¿Qué esperas pa’ probarla?
Extra tips pa’ que la armes en grande
Pa’ que te sientas como toda una pro en esta etapa, aquí van unos consejos extra que me hubiera encantado saber cuando estaba en tus zapatos:
Distráete con lo que te prende: Si sientes que las hormonas te traen loca, ponte a bailar, dibuja o haz algo que te saque la energía. Yo me la pasaba haciendo playlists pa’ desahogarme.
No te compares: Cada quien vive la pubertad a su ritmo. Si tu amiga ya anda de novia y tú no, no pasa nada—tú ve a tu paso.
Ríe un rato: A veces, nomás de pensar en lo loco que es todo esto, te saca una carcajada. ¿No te ha pasado que te da pena y luego te ríes sola?
¿Por qué te debe importar entender esto?
Mira, la pubertad es una etapa bien loca, pero también es una chanza pa’ conocerte a fondo. Esos sentimientos sexuales no son pa’ que te sientas mal ni pa’ que los escondas—son señales de que estás creciendo, de que tu cuerpo y tu mente están despertando. Si los entiendes y los manejas con cabeza, te vas a sentir más chingona que nunca.
Piénsalo: ¿no está chido saber que tienes el poder de decidir cómo vivir esta etapa? Entre más sepas, más tranquila vas a estar. Y créeme, cuando llegues a los 20, vas a voltear pa’ atrás y te vas a reír de lo intenso que se sentía todo.
La neta: Tú mandas en este viaje
A estas alturas, ya tienes un chorro de herramientas pa’ navegar la pubertad sin que te agarre desprevenida. No hay prisa, no hay presión—tú pones las reglas y decides cómo quieres vivir esta etapa. Lo importante es que te cuides, te informes y no dejes que nadie te haga sentir menos por lo que sientes.
Entonces, ¿qué esperas, morra? Agarra estos consejos, hazlos tuyos y dile adiós a las dudas. Si te gustó esta guía, compártela con tus amigas—todas merecen saber cómo pasarla chido en esta montaña rusa. Y si quieres más tips o traes alguna duda, échame un grito. ¡Nos vemos en la próxima, y a rockear la pubertad como se debe!